Enogastronomía con identidad: una combinación que potencia el turismo

Máximo Picallo
Por Máximo Picallo , Presidente, Asociación Chilena de Gastronomía

Chile tiene una oportunidad extraordinaria para seguir fortaleciendo su oferta turística a través de un activo que nos distingue ante el mundo: la combinación entre vino, gastronomía e identidad territorial. La enogastronomía no es solo una tendencia internacional, sino una herramienta concreta para atraer visitantes, diversificar destinos y elevar el valor de la experiencia turística.

Hoy, quienes viajan buscan mucho más que paisajes. Quieren vivir experiencias auténticas, conectarse con la cultura local y descubrir relatos a través de los sabores. En ese escenario, la cocina chilena cumple un rol estratégico. Cada preparación típica, cada producto local y cada receta con historia permite transformar una visita a una viña en una experiencia memorable y profundamente vinculada al territorio.

Una copa de vino del Valle de Colchagua, acompañada de una plateada cocinada a fuego lento; un carmenere maridado con productos del secano costero; o un sauvignon blanc junto a mariscos frescos de nuestras costas, hablan de Chile con más fuerza que cualquier folleto. Esa integración entre vino y cocina genera sofisticación, diferenciación y una propuesta de alto valor para el visitante nacional e internacional.

Además, la enogastronomía tiene un impacto económico directo. Activa cadenas productivas locales, impulsa a pequeños agricultores, artesanos, restaurantes, hoteles y guías turísticos, generando empleo y oportunidades en regiones. Es desarrollo descentralizado con identidad propia.

Desde la gastronomía chilena creemos que el futuro del turismo está en ofrecer experiencias con sentido. No basta con mostrar un viñedo; hay que contar su historia, servir sus productos, rescatar recetas locales y emocionar al visitante a través de la mesa.

Chile posee vinos reconocidos mundialmente y una cocina cada vez más valorada. Integrar ambos mundos con visión estratégica permitirá posicionarnos con más fuerza en mercados internacionales y atraer a un viajero dispuesto a quedarse más tiempo, gastar más y recomendar el destino.

La enogastronomía no solo enriquece el turismo. Puede transformarse en uno de los grandes sellos de Chile ante el mundo.